En cuestión de besos, los japoneses no tienen término medio: o se pasan la serie entera contándose las muelas con perversión o tienes que esperar al último capitulo para ver, con suerte, un piquito entre los protagonistas.
El shojo que vamos a comentar hoy,"Toradora", es del segundo tipo. 25 capitulos de gritos, pataletas, conversaciones profundas encriptadas y mofletes colorados. Ahora bien, el beso merece la pena:
Si es que la reacción es normal, mucho remilgo con los besos, pero al final una vez que empiezan, ¡no pueden parar!
P.D: Lo suyo habría sido empezar con Marmalade Boy, pero como ya hablamos de esa mítica serie en los albores del blog, he pasado a cosas más modernas.